En aquellos supuestos que son susceptibles de ser sometidos a Mediación, ésta puede resultar especialmente atractiva para la víctima, pues le permitirá ser escuchada respecto de la situación vivida por ella como consecuencia del hecho delictivo, lo que sin duda podrá ayudar en el resarcimiento de la misma, permitiéndole restaurar el equilibrio emocional que, en consecuencia, haya podido ser dañado.

De igual forma, el infractor penal, al escuchar a la víctima puede comprender el daño ocasionado, responsabilizarse del mismo y favorecer su reinserción, suponiendo un claro beneficio personal y social propiciado por este método de resolución de conflictos, que le permitirá además beneficiarse de una atemperación de las consecuencias jurídicas penales en cada fase del proceso.

El éxito de estos procesos se muestra patente en las Memorias Anuales del Consejo General del Poder Judicial de 2.011 y 2.012 que nos informan que de las mediaciones efectuadas en el ámbito penal en los años 2.010,2.011, y 2.012 las que finalizaron con acuerdo rondan el alto porcentaje medio del 74%.