Los conflictos que surgen en el ámbito familiar se caracterizan por la concurrencia de  emociones que impiden una comunicación fluida entre los interesados, dificultando así la adopción de decisiones para solucionar la situación. El mediador, ha da facilitar los cauces apropiados para que a través del entendimiento las partes puedan poner fin al conflicto e incluso enseñarles a establecer un nuevo modelo que les permita gestionar sus problemas a través del consenso en sus relaciones en el futuro.

– Los conflictos en este ámbito pueden surgir, por ejemplo, en separaciones y divorcios, de la falta de acuerdo de los padres sobre las cuestiones que afectan al cuidado de los hijos, pensiones y alimentos, gastos en general, decisiones sobre actividades extraescolares o problemas concretos que afectan a los hijos…

– O también discusiones de convivencia, económicas o generacional entre los diversos miembros de la familia padres, hijos, hermanos, abuelos…

– Distribución de tareas o cargas económicas familiares en el cuidado de mayores o familiares discapacitados.

– Situaciones de adopción o acogimiento familiar que puedan generar ciertas tensiones…